MÁRTIR DE ARMERO

El Beato huilense fue víctima de una turba enceguecida por las especulaciones y testimonios en su contra.

Vino el Papa Francisco a Colombia para cumplir, entre otras misiones, la de ratificar la beatificación del Padre Pedro María Ramírez Ramos, un huilense oriundo del municipio de La Plata, inmolado en Armero, Tolima, por una turba que lo culpaba de incitar el asesinato en Bogotá del líder Jorge Eliécer Gaitán. En la visita, el Santo Padre también beatificó al obispo Jesús Emilio Jaramillo. Los dos mártires, asesinados en diferentes episodios de la historia del país, ingresaron al santoral de la Iglesia Católica en solemne ceremonia realizada en Villavicencio el pasado 8 de septiembre.

El Beato huilense fue víctima de una turba enceguecida por las especulaciones y testimonios en su contra.

Vino el Papa Francisco a Colombia para cumplir, entre otras misiones, la de ratificar la beatificación del Padre Pedro María Ramírez Ramos, un huilense oriundo del municipio de La Plata, inmolado en Armero, Tolima, por una turba que lo culpaba de incitar el asesinato en Bogotá del líder Jorge Eliécer Gaitán. En la visita, el Santo Padre también beatificó al obispo Jesús Emilio Jaramillo. Los dos mártires, asesinados en diferentes episodios de la historia del país, ingresaron al santoral de la Iglesia Católica en solemne ceremonia realizada en Villavicencio el pasado 8 de septiembre.

Conservador

Hay mil y una historias que se tejen desde hace 68 años sobre las razones del asesinato del sacerdote huilense. Por eso no es de extrañar la fuerte polémica y diversas reacciones que ha generado la beatificación del padre Ramírez. Al religioso se le acusó de esconder armas y bombas en su parroquia, versión que fue desvirtuada luego del asesinato, según consta en el expediente de su fallecimiento. También se ha dicho que era “muy conservador” y que la violencia partidista le trajo muchos problemas siendo párroco de un pueblo liberal. 

Versiones 

Gloria Gaitán, la hija del líder Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948, afirma tener cartas donde le informaban a su padre que, en el púlpito de Armero, el párroco incitaba al odio contra los liberales y sus dirigentes. Según ella, el sacerdote Ramírez decía en el púlpito que “ojalá asesinaran a Jorge Eliecer Gaitán para que se fuera al infierno”. El religioso garzoneño, Monseñor Libardo Ramírez Gómez, desvirtúa esas afirmaciones y asegura que el Mártir era un hombre digno. Resalta su honestidad y la de su familia, su servicio generoso a la iglesia, su rectitud, su sacrificio ofreciéndose a trabajar por el pueblo combatiendo la inmoralidad. “Al padre lo mataron por odio a la fe”, asegura el Obispo. 

Críticas

Se estilaba reclamar airadamente en los sermones a los feligreses pudientes que se negaban a pagar diezmos o dar limosna. Parte de esa historia también relata que los adeptos católicos del Tolima y del Huila fueron objeto de persecución, al punto de prohibirse la enseñanza del catecismo del padre Astete. En algún momento se suspendió la personería jurídica a la Iglesia y a las Instituciones Educativas, se robaba en los cementerios, se prohibió la procesión pública, los sacerdotes y las monjas andaban fugitivos. Estos hechos al parecer fueron el comienzo de lo que desembocaría en el asesinato del sacerdote. 

Violencia

No es secreto que por décadas hemos vivido una situación de violencia asociada al sectarismo político, a los grupos insurgentes, a la delincuencia común y se suma la corrupción en la administración del Estado. Los historiadores coinciden en que el origen de esta violencia se debe al cruel enfrentamiento entre los liberales y conservadores, a otras fuerzas políticas de orientación comunista y al auge de los protestantes. En esta discusión la jerarquía eclesiástica tomó partido en defensa de salvaguardar las creencias cristianas de sus feligreses católicos. 

Proceso

El padre Pedro María nació el 23 de octubre de 1899 en la finca Zapatero, en el municipio de La Plata, de propiedad de sus padres Ramón Ramírez e Isabel Ramos, quienes conformaban una familia conservadora y económicamente acomodada. Estudió en el Seminario Menor de la Mesa de Elías, posteriormente en el Seminario Mayor La Inmaculada de Garzón. Por tener algunas dudas sobre su vocación sacerdotal se retiró durante ocho años, en los que se dedicó a la enseñanza en las instituciones educativas del Huila e inclusive tuvo una novia, Lastenia Barreto López, sobrina de Monseñor López Umaña, Arzobispo de Cartagena, pero, al final, la convenció para que se internara en el Convento de las Hermanas Vicentinas de Cali.

Vida sacerdotal

Monseñor Pedro María Rodríguez, Obispo de Ibagué, le despertó nuevamente su vocación sacerdotal, terminando sus estudios en ese seminario y ordenándose sacerdote en 1931. Su primera parroquia fue Chaparral, donde fue Vicario Cooperador, en 1934. Fue Párroco en Cunday, entre 1943 y 1946, luego estuvo en Fresno. En 1946 fue nombrado por decreto párroco en Armero, antes llamada parroquia de San Lorenzo, en donde murió asesinado el 10 de abril de 1948. Su proceso de beatificación comenzó en el año 1993, en el pontificado de Juan Pablo II. Entre 1995 y 2013 el Vaticano investigó y estudio la documentación requerida para dar su aprobación final.

Solicitud

Los escritos relacionados con la vida del Mártir fueron enviados al Vaticano por Monseñor Libardo Ramírez Gómez. El postulador de la causa de beatificación es el reverendo padre español, Antonio Sanint Sáenz de Advenis, quien compiló todas las evidencias y los documentos y pidió a la Santa Sede, concretamente al Santo Padre, por medio de la Congregación, que el siervo de Dios Pedro María Ramírez fuese beatificado, reconociendo su martirio por la Fe. 

Beatificación

En este año de 2017 se obtuvo la beatificación en Roma, la cual fue oficializada en la visita Papal a Colombia, después de comprobar un buen número de favores y servicios por parte del Mártir de Armero, a quien se le atribuyen muchos milagros. Concluyeron en el Vaticano, que las pruebas presentadas ante la Santa Sede lo eximen de toda acusación, porque, al parecer, es solamente un imaginario de la gente. 

Los jerarcas

Al respecto, el obispo de la diócesis del Líbano - Honda, en el Tolima, Monseñor José Luis Henao Cadavid afirmó que "este es un acontecimiento que nos insta a los católicos a rescatar el don de la alegría... la risa no se puede borrar de nuestros labios". Por su parte el obispo de la diócesis de Garzón, Fray Fabio Duque Jaramillo, señaló que "El Santo Padre vino a orientarnos en el perdón, la fraternidad, la reconciliación y por sobre todo en la comprensión. Nos instó a dejar los odios, las retaliaciones y por sobre todo a perdonar". El obispo de Neiva, Froilán Casas Ortiz, se refirió a los acontecimientos así: “La visita del Papa Francisco ha sido una manifestación de fe en la doctrina católica. La iglesia siempre ha tenido una posición muy comprometida con la construcción de una mejor sociedad, es un apoyo a la reconciliación entre los colombianos para lograr la tan anhelada paz".  

La maldición

Una supuesta maldición que habría lanzado sobre el municipio donde fue asesinado, condenándolo a su destrucción: “… de éste pueblo no quedará piedra sobre piedra", generó una fuerte declaración del presidente de la Asociación Armerita de sobrevivientes de la tragedia, Alfenibal Tinoco, oponiéndose rotundamente a la beatificación. Otras versiones le atribuyen la frase al sacerdote que certificó la defunción del padre Ramírez. Lo que sí es innegable es que 37 años después de la muerte del hoy Beato, en el año 1985, sucedió la erupción del Volcán Nevado del Ruiz, que borró del mapa al municipio de Armero. 

Asunto político

Alfenibal Tinoco afirma que escuchó de sus mayores no estar de acuerdo con la forma de predicar el padre Ramírez. “Durante los sermones, se refería a los liberales como demonios y pecadores sin alma”, dice. El señor Tinoco considera que “lo mataron porque tenía una misión específica: defender un partido político”. Considera que por causa de sus sermones muchos liberales fueron asesinados. Sin embargo, otros ciudadanos atestiguan lo contrario. "Era buena gente, correcto, un sacerdote cervical, el problema es porque en esa época de violencia se decía que los curas eran godos. En las misas nunca se le escuchó ofender a los liberales, siempre recalcaba la moral y el respeto por los principios cristianos”. 

Frialdad 

En Armero, donde el padre Pedro María fue párroco desde 1946, encontró problemas de difícil solución por causa de la frialdad religiosa, la propaganda laicista, la rivalidad y el sectarismo político. Los habitantes vivían entregados a los negocios, al vicio y a los placeres terrenales, pero a pesar de esta resistencia, el párroco insistió en cristianizar a Armero oponiéndose radicalmente a los que perjudicaban los intereses de la Iglesia Católica, esa fue su misión.

Lo anunciado

Sobrevino lo “anunciado". Con el asesinato del caudillo Liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 se inició un período de crueldad y enfrentamiento armado, causando dramáticos impactos sociales, económicos y políticos en nuestro país. Al líder Liberal lo mataron tras un discurso en la manifestación del silencio en la plaza de Bolívar de Bogotá, donde denunciaba los asesinatos a sangre fría de campesinos liberales en varios departamentos, entre ellos Tolima y Huila. Tras la muerte de Gaitán, el “bogotazo” se reprodujo instantáneamente en muchos pueblos de Colombia.  

Su muerte

Al día siguiente del asesinato de Gaitán, al padre Ramírez lo persiguió una turba de ebrios y prostitutas del pueblo. Entraron al oratorio de la Casa Cural y al Templo, buscando armas que nunca encontraron, destruyeron todo lo que encontraron a su paso, lo acusaron de tener armas para matar liberales y proteger a los conservadores. Un hombre blanco nacido en Honda, Tolima, de 38 años de edad, de profesión carpintero, Camilo Leal Bocanegra, apodado “Mano de Ñeque", sacó al párroco de la casa cural, lo llevó atado de manos al parque principal Los Fundadores de Armero, lo entregó a las turbas armadas con machetes, piedras y garrotes, que lo golpearon y arrastraron por el pueblo hasta asesinarlo. 

Crimen atroz

Nunca antes se había visto en la historia de Armero un crimen tan horroroso y sanguinario. Leal Bocanegra cumplió la condena impuesta por la justicia de veinte años de cárcel por el asesinato cometido. Al quedar libre, trabajó como arriero de mulas y murió por causa de las patadas que una mula le propinó en la cabeza.

Testamento

Los dramáticos acontecimientos que precedieron al linchamiento, hicieron presentir al padre Ramírez que sería martirizado, lo que llevó al sacerdote a redactar horas antes de su muerte un corto pero conmovedor testamento. El original de éste documento lo conserva Álvaro Ramírez, sobrino del Mártir. “De mi parte deseo morir por Cristo y su Fe, al excelentísimo señor Obispo mi inmensa gratitud porque sin merecerlo me hizo Ministro del Altísimo, sacerdote de Dios y párroco hoy del pueblo de Armero, por quien quiero derramar mi sangre”. 

Testigo

En entrevista concedida al periodista de la Revista colombiana Semana, José Guarnizo Álvarez, un habitante de Armero, Juan Antonio Londoño, apodado Cocoy, narró algunos hechos relacionados con el asesinato del padre Ramírez y reveló el nombre del supuesto autor intelectual del crimen del sacerdote, al mismo tiempo señaló que: "Es mentira que el padre haya lanzado una maldición contra Armero antes de que lo mataran". 

Sólo él sabía

Cocoy quiso contar algo que sólo él sabía, algo de lo que fue testigo, un algo que nunca le preguntaron, ni siquiera un juez, algo que mantuvo atenazado durante seis décadas en su recuerdo, un algo que no estaba escrito ni en los libros fervorosos que intentaron desentrañar la muerte del padre Pedro María: el nombre del autor intelectual del crimen que se volvió leyenda y que en tal medida se fue deformando con el paso de las generaciones.  

Autor intelectual 

Según Cocoy, el médico Enrique Guerra, fue el autor intelectual de la muerte del sacerdote, dolido porque su esposa había sido sacada del templo por el padre Ramírez, quien le negó la comunión por estar vestida con un escote muy pronunciado. Testimonios corroboran que el padre la invitó a salir de la iglesia y ella se negó, ante lo cual interrumpió la eucaristía, tomó del brazo a la elegante mujer y la llevó hasta la puerta personalmente.  

Los perdonó

“Me parece ver al padre todavía con su sotana negra y su maletincito, caminando despacio como entregándose resignado a lo que le iba a ocurrir. Y yo, que había escuchado quién lo había mandado matar, sin poder decir en ese momento nada, ni una sola palabra", recordó Cocoy. También manifestó, que el padre en posición arrodillado lo único que dijo antes de morir fue: “Padre perdónalos, todo por Cristo”. 

La chusma

Cocoy caminaba por la calle principal del pueblo hasta llegar a una esquina donde funcionaba un negocio que se llamaba Codecón y en donde también estaba el consultorio del médico Enrique Guerra, esposo de la joven a la que el padre había sacado del templo. En ese momento, dice Cocoy, bajaba enardecida la chusma, como llamaban a los liberales. 

¿Qué hacemos con el cura ? - gritaban.

¡Mátenlo! contestó una voz que a Cocoy le sonó familiar.

Apenas escuchó “¡Mátenlo!" volteó la mirada. Era la voz del médico Enrique Guerra, a quien se le atribuye haber dado la orden de asesinarlo cuando lo llevaban atado por las calles del pueblo.  

Doña Oliva

La revista NUEVA IMAGEN COLOMBIANA entrevistó a doña Oliva Godoy de Tole, matrona de 90 años que vive en Garzón, amiga personal del sacerdote, nacida en la vereda Valencia, antes San Bernardo, del municipio de Cunday, Tolima, donde también fue párroco el padre Ramírez. Doña Oliva reconoce las virtudes del padre, pero no oculta que era sectario. “El padre Pedro María no casaba parejas entre liberales y conservadores. Uno como conservadora no podía saludar ni enamorarse y mucho menos desposarse con un liberal.  Yo me casé en Coyaima en 1956 con un liberal de Natagaima, Carlos Tole, mucho después de la muerte del padre, nadie de mi familia y del pueblo estuvo de acuerdo con ese matrimonio", comenta doña Oliva.  

Sobrino nieto

El 23 de julio de 2017, Pedro Enrique Valenzuela, profesor de la Universidad Javeriana y sobrino nieto del sacerdote beatificado, se refirió en los siguientes términos a los comentarios de un contradictor: "Pasé mi infancia en un ambiente conservador en el Huila y crecí escuchando anécdotas de la violencia que, posteriormente, en mis años de formación en ciencias sociales, me vi obligado a revisar. La verdad, por supuesto, admite muchas versiones. Pero la responsabilidad cuando se comparten reflexiones es darles cabida a todas y ser muy riguroso con las evidencias. De rumores y testimonios se han alimentado los ciclos de violencia, especialmente en un país como este, donde se disfraza a campesinos y jóvenes pobres de guerrilleros para justificar su ejecución, se desacredita a organizaciones sociales y de derechos humanos como aliados de la insurgencia, y se descalifica olímpicamente o se asesina moralmente al contradictor". 

Casa Museo

En 1953 se creó el Instituto Pedro María Ramírez, en el municipio de La Plata, el cual dirige actualmente la señora Lola Casanova Sandoval. En la Casa Museo se exhiben objetos, muletas y placas en acción de gracias de personas y familias que han recibido favores del Padre Pedro María Ramírez. Allí reposan también los elementos de uso privado del Mártir, reliquias identificadas y marcadas una a una, debidamente conservadas en vitrinas. 

Favores del Mártir

Mencionamos algunas personas y familias que han sido objeto de favores y servicios del siervo de Dios Padre Pedro María Ramírez: 

Lourdes González Toro –Íquira (Huila); Gloria María Tovar de Solórzano - Bogotá; María Olinda Murcia – Timaná (Huila); Paola Andrea Arriguí – Florencia (Caquetá); Flarit Medina – Villavicencio (Meta); Luis Carlos Arboleda Muñoz – Líbano (Tolima); Uriel Gómez y señora - Colombia (Huila); María del Socorro Polanco – Florencia (Caquetá); Yusbeny Cerquera – Yaguará (Huila); Rafael Naves –Piedecuesta (Santander); Familia Mosquera Fernández –La Plata (Huila); Nohelí Salazar – San Antonio (Tolima); Carmen Tulia Santos –Tesalia (Huila); Enelia Gómez – Bogotá; Cresencia Ortíz Gómez –Pitalito (Huila); Gerardo Morales – Bogotá; Rosario Valderrama –Pacarní (Huila); Diva Mejía Perales – Madrid (España); Hernán Chimunja Anacona – Saladoblanco (Huila); Leticia Bolaños de Insuazta – Pasto (Nariño); Marina Trujillo de Suárez – Garzón (Huila); Luis Antonio Bobadilla - La Plata (Huila); José Noel Puyo - La Plata (Huila).

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